Yo tampoco

NOSOTRAS LE DAMOS EL PODER AL MACHO ALFA

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Estoy perdiendo algo de pelo en la coronilla, pero la cosa no pasa de ahí.

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Cómo las mujeres alimentamos el mito del macho alfa

No todos los hombres gozan del bula de ser el rey de la jungla, por supuesto. La fascinación por los chimpancés alfa y los gorilas de espalda plateada, físicamente imponentes y que despliegan grandes gestos de dominancia social, se transformaron en la edición de Chimpanzee Politics: Power and Sex Among Apes del primatólogo holandés Frans de Waal enun libro que empezó a circular en el mundillo periodístico en su época equiparando lo gastado por de Waal a las conductas en las oficinas. Aunque los lobos sí expresan dominancia entre sí en determinados contextos, su vida social es compleja y la mayor parte del tiempo son cooperativos y se forman por familias gobernadas por un burdégano y una hembra. Si eres un lameculos con alguno de tus amistades, probablemente el macho alfa de la manada sea él.

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No obstante, cuando coloquialmente hablamos de burdégano alfa nos referimos al hombre, joven y no tan joven, poderoso, masculino, líder: el gallo del corral. El concepto de macho alfa en el reino animal no empezó a aparecer hasta bien avanzados los añoshasta entonces los biólogos ni siquiera habían tenido en cuenta esta posibilidad. Quienquiera que no responda al patrón de burdégano machísimo, quien no sea un valiente que sólo con pasearse con la cola en alto y la cabello al viento obtenga lo que desea, tampoco debe alarmarse. Compartir El burdégano alfa ha sido derrocado. Otro : Esto es como si Freud hubiese fumado crack y hubiese descubierto la astrología. Atributos que, sin lugar a dudas, desmayan a las damiselas y hacen rabiar a los leones de la competencia, que a su tiempo se esmeran en marcar bíceps y poner mirada de Clint Eastwood, en un ciclo sin fin que lo envuelve todo o, al menos, el flirteo semanal discotequero, infalible para albergar la autoestima del macho alfa en su elevado lugar. De manera que, aunque limpio —estamos en el siglo XXI— el macho alfa tiene un poco de guarro. Cada cual acaba encontrando su rol y su lugar dentro de la jerarquía del grupo y, generalmente, su objetivo es agregar puntos para ir subiendo en ella; bien para estar cerca del abanderado, bien para sustituirle cuando caiga.

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El macho alfa, el hombre blandengue y cómo hemos llegado hasta aquí Si bien las mujeres llevan décadas consumiendo literatura pseudocientífica sobre sus cuerpos y la erótica en revistas femeninas, los hombres tampoco han sido menos. Las supuestas jerarquías de competencia, donde hay un alfa, un beta y aun un omega, no existen y desde los estudios ya no tienen en cuenta estas premisas. Así, nosotras somos la prueba de que el burdégano es un ser poderoso y envidiable. El macho alfa es el abanderado. A muchas mujeres el ego nos puede jugar muy malas pasadas.

El macho alfa provee de sustento a la manada, y no hay encuentro que valga. Casi tan curioso como esto es que esos mismos alegatos biologicistas que defienden provoca en muchos de ellos un profundo malestar que les conduce al fatalismo. Le dejas pagar la cuenta. En los cuentos de mi infancia las princesas eran guapas, delgadas, perfectas, bondadosas y leales. Experimentas las emociones con intensidad, te turbas. Ahora los foros masculinistas creen en un nuevo hombre: el sigma. Le gusta ser amado pero tiene miedo de perder su libertad y su poder. Y de todas se defiende con la misma fuerza. Si criticas constantemente las virtudes de tus pares, tal vez seas Scar y no lo sepas.

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