Yo tampoco

AMBIENTE LIBERAL

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Usuario suyo ha sido un poeta que nació en y vive todavía, Luis G. Cada facción política tiene sus turiferarios : historiadores y poetas, empeñados solamente en halagar al grupo director de su bando.

Ardiente muchacha - 241937

Un calentamiento de la Tierra impulsado por la actividad humana

Su versificación es perfecta. Un fenómeno natural en el que las transferencias de calor entre el Pacífico y la atmósfera provocan fluctuaciones de temperatura y precipitaciones en todo el mundo. Méjico lo admiró y lo llamó « el Maestro ». No es que tengamos por floración excelsa su lírica, pero creemos que en su edad tuvo señalado mérito. Anterior a Othón y en cierto modo superior a él, como lírico, Salvador Díaz Observador ha dejado algunos paisajes muy bellos, hechos a grandes trazos magistrales.

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Dícese de Valbuena que fue « el primer poeta genuina- mente americano ». No hay lugar al estudio y la labor serena, asidua, intensa, de pulimento, de depuración. Lo que han hecho aquellos bardos a quienes urgía pintar el fondo de alguno de sus cuadros líricos, es recurrir a frases hechas y rasgos convencionales, aludir sólo las flores cuyos nombres figuran en la lírica de España — con excepciones contadas — :, y dibujarnos, en fin, paisajes que tienen poco de la rudeza y la grandeza de la vida vegetal del Nuevo Mundo. El lector no lo toleraría. El idioma español poético ha ganado poco relativamente, pues, en punto a términos para designar plantas, flores y animales. Ni siquiera se admite en el léxico lírico la enorme terminología que fuera propia — digamos — de una descripción de la flora tropical. Un crítico agrega que « convirtió la pluma en brocha oon ímpetu y furia desordenada ». Cada día es de lucha.

El español que empleó en sus versos es bastante puro. Luego hay que mencionar a Bernardo de Valbuena, que unos decían ser nativo de la Mancha y otros aseguran que nació en Jalisco, provincia de la Noticia España. Nunca se cansan de avistar mis ojos el perpetuo milagro de la vida! O, paradójicamente, se enfrían. Y en el soneto siguiente : Mira e. Y yo le digo : Del paisaje conozco el ánima colosal y sé fundirme en las plegarias del boscaje y en los milagros de la luz crepuscular. Carencia se oye vivir. Sólo en la hora del declinar tristísimo del fecha, la parda grulla en el yermo crotora.

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